viernes, 15 de mayo de 2015

Enigma (P2)

Había sido un funeral muy tranquilo, solemne, exceptuando a María, la novia de Gabi, nadie más había llorado. Cierto es que Gabi era huérfano y apenas tenía amigos, probablemente por su personalidad maleducado y entrometida. Ni siquiera yo estaba allí porque fuese mi amigo, yo estaba allí porque lo vi morir y quería acompañarlo hasta el final como compensación por no haber sido capaz de impedir su muerte. Las escasas diez personas que había frente a la tumba fueron alejándose tras el cura. Me dispuse a seguirme cuando un escalofrío me hizo girarme sobre mi mismo. Detrás estaba un chico rubio y de ojos azules helados como la nieve, cara ovalada, alto pero delgaducho, vestía unos simples pantalones vaqueros y una chaqueta larga, negra. Tendría alrededor de 19 años.
-Hola -me dijo con quietud.
-No me vengas ahora con hola -le respondí bruscamente-. Aquel día apareciste de la nada y ahora él está muerto -declaré señalando el nicho de Gabi-. Se escaparon y tú no hiciste nada para detenerlos.
-Entiendo tu frustración, puedes echarme la culpa si eso te tranquiliza.
-¿Entonces aseguras haber sido culpable de la muerte de Gabi?
-Venga ya, mis jefes me han echado una buena bronca por lo ocurrido no quiero escucharlo también de tu boca.
-Entonces lo reconoces, tú asesinaste a Gabi. A la policía le encantará saberlo. No te muevas, voy a llamarlos -dije nervioso mientras sacaba de mi bolsillo el móvil.
-La policía no te ayudará. Gabi era huérfano y tenía antecedentes, han cerrado el caso suponiendo que fue un ajuste de cuentas. 
-Seguro que con mi declaración te meten en la cárcel -insistí-.
-¡Qué pesado eres! Bastante tengo ya como para tener que aguantarte. Escucha, he venido a advertirte de que Arsel te tiene en su lista roja. Si no investigas y te quedas quieto te dejarán en paz, por el contrario acabarás justo a tu amigo. 
-Es acaso una amenaza, ¿me vas a matar? -dijo temblando.
-Mi trabajo era comunicártelo, después haz lo que te de la gana -dijo mientras daba media vuelta para salir del lugar.
-No voy a consentir que.... -me quedé mudo.
El chico rubio había levantado la mano a modo de despedida minutos atrás para luego evaporarse igual que el yodo sublima. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Un comentario, una ilusión.