lunes, 31 de agosto de 2015

Ahogado

Hola a todos siento haber estado desaparecida pero me fui de vacaciones con tanta precipitación que no tuve tiempo de avisar.
Bueno esta es mi historia para la iniciativa Writerslandia. Yo también participo aunque no entre en el top 5. Esta es la entrada de la que proviene el relato Writerslandia, piscinas. Y esta mi historia.

Ahogado

Era uno de esos días de verano en los que preferíamos estar bajo la nieve del invierno.
No me gustan las piscinas, las odio, pero aquel día era día de piscina. Mi prima, la acuática estaba de vacaciones en mi casa unos días y ayer se cogió tal rabieta que mis padres no pudieron contradecirla por más tiempo. Día de piscina, ¿es que esta chica no es capaz de vivir sin estar bajo el agua? Debería haber nacido pez y no humana. ¿Por qué este de entre todos los deportes? Podría haberle gustado el bádminton, senderismo, escalada, hasta tirarse en paracaídas, pero no, a la niña tenía que gustarle nadar. Hasta su nombre significa agua.
Así que aquí estoy tumbado en el húmedo césped intentando leer mientras Marina nada en ese gran charco de agua cristalina a lo que llamamos piscina.
-Ohm mirad quien está aquí -dijo un voz grave.
-Ohm ya me acuerdo, es el tipo que no ha pisado una piscina en su vida -dijo una voz conocida.
Traté de no entrar en provocaciones, sabía lo que buscaban, siempre quieren lo mismo. Despreciarme. Se alejaron riendo sonoramente. Cerré mi libro y me quité la camiseta dispuesto a meterme en el agua. Por suerte soy alto, mientras toque las baldosas azuladas del fondo todo estará bien.
Utilicé las escaleras de la parte medio onda. Con la adrenalina que tenía en el cuerpo por mi repentino arrebato ni siquiera noté el cambio de temperatura al meterme en el agua. Con el H2O bordeando mis hombros me dirigí caminando hacia donde solía nadar mi prima. Movía los brazos para disimular mi inexperiencia aunque de poco servía. ``Pato mareado´´ oía gritar a lo lejos, sabía quiénes eran pero me esforzaba por ignorarlos.
Me quedé junto a mi prima. En serio si llega a nacer delfín no se parece tanto a uno como ahora.
Ella buceaba, nadaba con movimientos gráciles, elegantes incluso, mostrando un agradable espectáculo a mis compañeros de instituto. Yo la seguía como bien podía.
En una de las muchas ocasiones en las que ella se alejaba demasiado como para seguirla, un saco de hormigón se tiró en bomba a la piscina justo al lado de donde yo estaba provocando olas que tragué desequilibrando mi escasa estabilidad.
De nuevo sobre un pie firme miré al odioso ser causante de mi desasosiego para desbordar a mi corazón en fuertes y rápidos latidos.
-Ohm, lo siente no me di cuenta -dijo con su grave voz.
No respondí, solo comencé a andar lo más rápido posible hacia la zona menos onda. Pero ¿en qué estaría yo pensando? Está claro quien llegaría antes, ¿el que va andando o el que nada perfectamente?

miércoles, 5 de agosto de 2015

Writerslandia, piscinas

Hola a todos, esta será la primera entrada de la iniciativa (espero que haya muchos participantes y todos nos divirtamos escribiendo y leyendo a los demás)

Puede participar todo el que quiera tan solo necesitáis un blog donde publicar vuestra historia. 
Normas generales: pincha aquí

Yo también participaré y publicaré mi historia el miércoles que viene. Por supuesto yo no juzgaré mi historia sino vosotros con vuestros comentarios (opcional para participar).

Tenéis de plazo hasta que acabe el verano

Para participar solo tenéis que dejar un comentario avisando de que participáis y el enlace a vuestro blog.
Yo me pasaré por el blog de todos los que participen.

¡¡¡Animo!!!


Ya tenemos a la primera participante en competir por el Top 5

Cotilleos de verano de Bri


Fuera del Ranking: Ahogado de WriterFancy





domingo, 2 de agosto de 2015

Writerslandia, el país de los escritores.

Hola a todos. Me he recorrido toda la red y he encontrado muy pocos blogs con iniciativas interesantes para los escritores. Casi todas eras colaboraciones con reglas estrictas que a casi nadie le gusta cumplir. Así que he pensado, ¿por qué no hacer yo una iniciativa que nos agrade a todos?
Y ahora unas preguntas para conocer mejor la iniciativa:

¿En qué consiste esta iniciativa?
Esta iniciativa tiene como fin el amor por la escritura. Todos aquellos a los que les guste escribir son bienvenidos. Aquí intentaremos ganar experiencia compartiendo sabiduría.
Como consecuencia de ella está la mayor difusión de otros blog de escritura y personas a las que les guste escribir.

¿Quién puede participar?
Todo aquel escritor o persona que le guste escribir y que tenga un blog en el que publicar su entrada.
Los blogs deben estar escritos en español o tener la opción de traducir a español.

¿Cómo puedo participar?
Dejando un comentario en la entrada de Writerslandia en la que escriba la situación de la nueva historia avisando de que vais a participar y dejando el enlace a la entrada de vuestra historia en vuestro blog.

-Si queréis que os avise cada vez que publique una nueva situación a partir de la cual escribir vuestra historia solo tenéis que enviar un correo o un tweet a las direcciones del blog diciendo que queréis que os avise para participar en cada entrada de Writerslandia.

¿Cómo serán las historias que se escribirán en Writerslandia?
En cada entrada serán diferentes y estará bien explicada la situación (género, tema concreto,...) que guiará la historia.

¿Qué se hará en Writerslandia con las historias que participen?
Puesto que las historias las publicareis en vuestros blogs los derechos de autor son vuestros.
Yo me pasaré por todas las historias que participen y dejaré un comentario constructivo (no soy una experta en el ámbito pero os daré mi opinión como lectora y escritora que soy), así como también dejaré los enlaces de los blogs que se apunten. Así el resto de participantes también podrán leeros.

lunes, 22 de junio de 2015

Triya

Este es un especial, mucho más largo que los que acostumbro a escribir pero espero que os guste. 
Recientemente me he apuntado a un blog de escritores Adictos a la escritura, un blog en el que cada mes se expone un tema y los miembros escribimos sobre este. Este mes el tema es el calor.
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Triya

Mis pies descalzos caminaban vagamente por la abrasadora arena. Hacía calor, mucha calor. Mi visión estaba borrosa, no recuerdo si lo que veía eran imágenes o espejismos, ya no podía distinguirlos. Seguí caminando por horas, por kilómetros, mi sombra no existía, se la había comido el sol. Me tumbé en la arena tan rápido como pude al escuchar aquel sonido tan desagradable. Las cadenas rozándose unas a otras, los gemidos de los hombres, sus alaridos, los gritos de los señores, el sonido de un látigo arrancando la piel al contacto con esta. Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza. Definitivamente no podía permitir que volviesen a encontrarme. Esperé. Había tardado mucho en escapar, solo tras la efectuación favorable de un laborioso plan había podido huir con mi hermana, pero debía darme prisa, las consecuencias de la esclavitud no podían ser ignoradas y los efectos del sol menos. Tan solo rezaba para que el oasis Triya apareciera ante mis ojos antes de que mi hermana enfermara. 
Por fin llegaba el atardecer y con él un poco de descanso, el sol desaparecía y daba paso a la piadosa luna. En el basto desierto, lejos de todo rastro de civilización y sin nada que pudiera hacer fuego, tuve que sentarme y dormir acurrucado entre la arena.
Al despertar con la salida del sol, posé mi mano sobre su frente. Era más fuerte de lo que yo creía pero el cansancio y la falta de agua acabarían por derribarnos.
De nuevo, caminamos por el desierto con la esperanza de que detrás de cada duna estaría nuestro ansiado oasis Triya. La última duna que subí se me hizo eterna, el calor era sofocante y comenzaba a marearme, pero fue peor cuando miré atrás y la vi tumbada en el suelo. Perdí el aliento y mis músculos recobraron su anterior soltura, llegué a ella en apenas tres segundos. La acurruqué en mi regazo. Tenía la cabeza ardiendo, la cara enrojecida y no había ni rastro de sudor. Casi entré en pánico. Me la subí a cuestas y comencé a caminar tan rápido como pude. Las piernas me flaqueaban y apenas distinguía hacia donde iba pero no paré, sabía que si paraba sería mi fin y el suyo. La noche se me echó encima y con ella, el preciado olvido.