domingo, 21 de diciembre de 2014

¡Feliz Nochebuena!

Regresó por mí.

Mi papa no había vuelto. Ya eran las ocho de la tarde. Este año volvería a pasar la navidad en casa de la vecina gruñona, sus hijos son muy brutos y no me quieren. Ni siquiera voy a tener regalos que compensen mi amargura. 
Solo tengo siete años pero sé muy bien que papá no vendrá, nunca llega a tiempo. Se queda hablando con su jefe en un bar como el año pasado y se olvida de mí, o como el anterior que la reunión se atrasó hasta bien pasada la noche. Nunca llega a tiempo. Mamá ya no está, nunca está, ni siquiera sé quien es. Todas las navidades que recuerdo han sido así. En todas me siento mirando en reloj y la puerta, pero nunca llega. El árbol que han vestido los vecinos no me gusta, no tiene adornos y es blanco. El que montamos en mi casa es mucho mejor. Tiene muchas bolas de colores y cintas y luces. Pero esta navidad tampoco lo veré. La vecina gruñona nos llama, todos sus hijos se sientan en la mesa donde hay un pavo gigante. No me gusta el pavo. La vecina gruñona reparte los asientos en la gran mesa pero a mí me pone mi plato en otra mesa más pequeña. <<Para que no estropee las fotografías familiares>> le escucho decir. En mi plato hay siete sardinas. No quiero comer, papá dijo que me traería unas deliciosas pechugas de pollo, pero papá todavía no viene. 
La aguja pequeña del reloj marca las nueve. Todos los niños están abriendo sus regalos. Yo no me molesto en mirar sé que no hay para mí. Me siento en el poyete de la entrada mirando la puerta y el reloj. <<Es para que no salgas en las fotos navideñas>> vuelve a decir la vecina gruñona. Me acurruco junto a la pared, solo quiero desaparecer.
Alguien me está zarandeando. ``Déjame´´ pienso no quiero despertar. No tengo opción y abro los ojos para ver quien es. Papá, papá ha vuelto. Me coge en sus brazos y yo lo abrazo. Su camisa se moja con mis lágrimas. Los escucho hablar, a mi papá con la vecina gruñona, pero me da igual lo que dicen papá ha vuelto.
En casa en la mesa grande están las pechugas. El árbol brilla con las luces intermitentes, es muy bonito. Y debajo hay regalos y sé que estos son mios. Me da igual lo mucho que ha tardado papá en volver, lo ha hecho y ya solo quiero disfrutar de la navidad.
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La navidad es una época especial para los niños.
Todo les da igual, lo único que quieren es divertirse con quienes quieren.
Gracias por visitarme.

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